Cristianismo y Posmodernidad por Lucas Magnin

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9788482677019
HARPERCOLLINS CHRISTIAN PUBLISHING
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Estos ensayos quieren ser un puntapié al diálogo y al encuentro. Un libro despatarrado y honesto, fugaz y débil, que quisiera ser erudito pero prefiere llegar a ser espiritual.

En palabras del autor, debemos enfrentarnos a la conciencia de saber que todo entendimiento es frágil.

Nos toca presenciar de cerca la debacle de instituciones, ideas, personalidades y proyectos. La posmodernidad vino para desestabilizar buena parte de las soluciones que funcionaron para nuestros padres y abuelos; hoy sus respuestas ya no resultan tan útiles para entender el mundo que nos rodea.

Toda nuestra historia está simbolizada en esas dos escenas de los evangelios: el reconocimiento y la negación. Por gracia de Dios, nos unimos a Pedro en la afirmación más grande de todas: que el profeta Jesús es el Hijo del Dios viviente. Por cobardía, nos unimos a Pedro y seguimos diciendo yo no conozco a ese hombre. La iglesia reconoce y niega, afirma y traiciona, acepta y rechaza. Veinte siglos de historia son testigos de esa dualidad.
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Descripción Estos ensayos quieren ser un puntapié al diálogo y al encuentro. Un libro despatarrado y honesto, fugaz y débil, que quisiera ser erudito pero prefiere llegar a ser espiritual.

En palabras del autor, debemos enfrentarnos a la conciencia de saber que todo entendimiento es frágil.

Nos toca presenciar de cerca la debacle de instituciones, ideas, personalidades y proyectos. La posmodernidad vino para desestabilizar buena parte de las soluciones que funcionaron para nuestros padres y abuelos; hoy sus respuestas ya no resultan tan útiles para entender el mundo que nos rodea.

Toda nuestra historia está simbolizada en esas dos escenas de los evangelios: el reconocimiento y la negación. Por gracia de Dios, nos unimos a Pedro en la afirmación más grande de todas: que el profeta Jesús es el Hijo del Dios viviente. Por cobardía, nos unimos a Pedro y seguimos diciendo yo no conozco a ese hombre. La iglesia reconoce y niega, afirma y traiciona, acepta y rechaza. Veinte siglos de historia son testigos de esa dualidad.